domingo, 29 de abril de 2012

CULTURA Y SOCIEDAD

La literatura fue el campo cultural que más avances tuvo en el Porfiriato. En 1849, Francisco Zarco fundó el Liceo Miguel Hidalgo, que formó a poetas y escritores durante el resto del siglo XIX en México. Los egresados de esta institución se vieron influenciados por el Romanticismo. Al restaurarse la república, en 1867 el escritor Ignacio Manuel Altamirano fundó las llamadas "Veladas Literarias", grupos de escritores mexicanos con la misma visión literaria. Entre este grupo se contaban Guillermo Prieto, Manuel Payno, Ignacio Ramírez,




Vicente Riva Palacio, Luis G. Urbina, Juan de Dios Peza y Justo Sierra. Hacia fines de 1869 los miembros de las Veladas Literarias fundaron la revista "El Renacimiento", que publicó textos literarios de diferentes grupos del país, con ideología política distinta. Trató temas relacionados con doctrinas y aportes culturales, las diferentes tendencias de la cultura nacional en cuanto a aspectos literarios, artísticos, históricos y arqueológicos.




Arte y cultura en el Porfiriato El escritor guerrerense Ignacio Manuel Altamirano creó grupos de estudio relacionados a la investigación de la Historia de México, las Lenguas de México, pero asimismo fue impulsor del estudio de la cultura universal. Fue también diplomático, y en estos cargos desempeñó la labor de promover culturalmente al país en las potencias extranjeras. Fue cónsul de México en Barcelona y Marsella y a fines de 1892 se le comisionó como embajador en Italia


Murió el 13 de febrero de 1893 en San Remo, Italia. La influencia de Altamirano se evidenció en el nacionalismo, cuya principal expresión fueron las novelas de corte campirano. Escritores de esta escuela fueron Manuel M. Flores, José Cuéllar y José López Portillo y Rojas.



La política exterior




A la par de la búsqueda por la estabilidad política mediante la reorganización y control del ejército y la pacificación del país, el Presidente Díaz encaminó sus esfuerzos a obtener el reconocimiento internacional. De las naciones europeas que había firmado la convención de Londres – por la cual se originó la guerra de intervención- y con la que México había roto relaciones diplomáticas-, Gran Bretaña fue la última en reconocer al gobierno de Díaz (1884). España lo otorgó el mismo año en que el general oaxaqueño asumió la presidencia, 1877, y Francia lo hizo en 1880.




Para el logro de sus objetivos en política exterior, el Presidente Porfirio Díaz contó con la colaboración de expertos que se habían forjado en las últimas décadas. Las dos figuras más importantes, fueron sin duda, Matías Romero e Ignacio Mariscal. El primero, quien se desempeñó como Ministro de México en Washington de 1882 a 1898, logró generar una política bilateral con los Estados Unidos aprovechando las oportunidades comerciales que se abrían. Mariscal, quien se desempeñó por casi treinta años como Secretario de Relaciones de 1880 a 1910, Su experiencia como ministro en Washington y Londres le permitió gestar una política exterior que mirara lo mismo allende al Bravo que allende al Atlántico.




En abril de 1878, Estados Unidos reconoció el gobierno del presidente Díaz. Con la modificación de una serie de leyes México abrió sus puertas a la inversión extranjera.




La respuesta del exterior no se hizo esperar: un gran flujo de capital y tecnología surgió de las concesiones que el gobierno mexicano otorgó a inversionistas extranjeros en forma de tasas de ganancias garantizadas, exenciones de impuestos y reformas fiscales benéficas para los inversionistas.








Las principales fuentes de capital extranjero invertido en México durante el Porfiriato venían de Estados Unidos y Gran Bretaña. Estados Unidos compartía con México el interés por desarrollar sistemas de comunicación que facilitaran el comercio e hicieran más estrechos los vínculos económicos entre ambos países; por tal motivo, gran parte del capital invertido en México estuvo dirigido hacia la construcción de una amplia red ferroviaria que uniera a las principales ciudades del país y –mediante conexiones– se extendiera más allá de la frontera norte hasta alcanzar importantes ciudades norteamericanas.




Con las grandes propiedades, la agricultura se orientó a la exportación y creció espectacularmente, sobre todo en la producción de henequén, café, cacao, hule y chicle.




No obstante, la importancia de los capitales norteamericanos para el proyecto modernizador del gobierno mexicano –Estados Unidos siempre fue en primer inversionista y socio comercial de México–, Díaz nunca dejo de mostrarse receloso de su participación en las áreas estratégicas de la economía nacional. La política expansionista sostenida años atrás por Estados Unidos –y de la cual México había sido víctima– seguía presente en la memoria colectiva de la nación, y su nueva variante, la invasión pacífica –que suponía un expansionismo de orden económico–, no podía ser halagüeña.




Por ello desde los albores de su régimen, Díaz fomento la participación de capitales europeos para contrarrestar la influencia que pudieran tener los norteamericanos en los asuntos internos de México. Un factor que favoreció en gran medida las inversiones británicas fue la participación que los miembros del gobierno mexicano tuvieron en las empresas extranjeras –mineras, petroleras, ferrocarrileras, y de servicios principalmente–. La relación de altos funcionarios porfiristas con inversionistas ingleses –particularmente con Weetman Dikinson Pearson, presidente de S. Pearson and Son– fue muy estrecha, y en la mayor parte de los casos las concesiones –supuestamente sometidas a concurso– se otorgaba favoreciendo los intereses británicos.











Consecuencias Sociales





Si bien durante el porfiriato se lograron avances en la pacificación del país, el costo social de este progreso fue enorme; la desigualdad aumento a niveles pocas veces vistos, se crearon zonas de explotación sistemática de indígenas a los cuales casi se les trataba como esclavos, como Valle Nacional y buena parte de Yucatán.




Además una represión a la prensa libre, que era silenciada ya sea por medio de sobornos o bien por torturas y desapariciones.










La Paz Porfirista





Juárez ocupó la presidencia desde 1858 hasta su muerte, en 1872. El año anterior Juárez había sido reelecto, y el general Porfirio Díaz se levantó en armas para protestar, pero fue derrotado. Unos meses después, al morir Juárez, de acuerdo con las leyes asumió la presidencia Sebastián Lerdo de Tejada, que era el presidente de la Suprema Corte de Justicia. Cuatro años más tarde, en 1876, cuando Lerdo de Tejada buscó que lo reeligieran, Díaz volvió a rebelarse; esta vez tuvo éxito y tomó el poder.




Cuando se levantó en armas contra Juárez y contra Lerdo de Tejada, Porfirio Díaz sostenía el principio de la "no reelección"; estaba en contra de que el presidente volviera a ser electo.




Pero después él mismo se reeligió muchas veces. Su gobierno fue verdaderamente largo, de 1876 a 1911, con dos interrupciones: una de dos meses, entre 1876 y 1877, en que dejó el poder a Juan N. Méndez, y otra entre 1880 y 1884, cuando gobernó Manuel González.









La prosperidad porfiriana





Durante el largo tiempo en que gobernó Díaz se realizaron obras importantes en varios puertos, y se tendieron 20,000 kilómetros de vías férreas. Las líneas de ferrocarril se trazaron hacia los puertos más importantes y hacia la frontera con los Estados Unidos de América para facilitar el intercambio comercial.




También sirvieron para facilitar la circulación de productos entre distintas regiones de México, y como medio de control político y militar. El correo y los telégrafos se extendieron por buena parte del territorio nacional. Se fundaron algunos bancos, se organizaron las finanzas del gobierno, se regularizó el cobro de impuestos,




y poco a poco se fueron pagando las deudas. La agricultura progresó espectacularmente en Yucatán, en Morelos y en La Laguna, se cultivó un sólo producto: henequén, caña de azúcar y algodón.




México tuvo un crecimiento económico nunca antes visto. Pero como poca gente tenía dinero para invertir o podía conseguirlo prestado, el desarrollo favoreció a unos cuantos mexicanos y extranjeros. Con esto, la desigualdad entre los muy ricos, que eran muy pocos, y los muy pobres, que eran muchísimos, se fue haciendo cada vez más profunda la esperanza de comer cada día.














Sociedad y cultura





Se hicieron grandes esfuerzos por extender la educación pública, lo que permitió que se educaran más niños; cada vez más gente pudo seguir estudios superiores y así se empezó a formar en todo el país una clase media de profesionales y empleados públicos. Se enriqueció la vida cultural con nuevos periódicos, revistas y libros escritos e impresos en México.




Se multiplicaron los caminos, puentes, edificios y escuelas. Los teatros presentaban compañías y actores europeos, y pronto el cinematógrafo fue conocido en todo el país.




La paz porfiriana fue provechosa para la cultura. Se avanzó en las ciencias, las artes y la técnica. Se fundaron academias, teatros, museos y asociaciones artísticas y científicas. Como en Europa y el resto de América, hubo una profunda influencia de la cultura francesa que puede apreciarse en la mayoría de los edificios y los monumentos de la época.




Un grupo de historiadores publicó México a través de los siglos; otro grupo escribió México y su evolución social. Justo Sierra inaguró la Universidad Nacional. José María Velasco plasmó en cuadros maravillosos el esplendor del paisaje mexicano; Saturnino Herrán pintó una impresionante serie de cuadros con gente del pueblo y con alegorías a la mexicanidad;




José Guadalupe Posada logró vigorosos grabados con escenas de la vida diaria.




Porfirio Díaz resulto triunfante a en los comicios y, a partir del 5 de Mayo de 1877, empezó a dominar paulatinamente el escenario político mexicano. Para tal efecto:




1. Reformó la Constitución para prohibir la reelección inmediata.
2. Utilizo contra gavilleros y ladrones la ya famosa "ley fuga" y a sus enemigos políticos les aplicó el sistema de "mátalos en caliente".
3. Logró el reconocimiento de su gobierno por parte de los Estados Unidos y reanudo relaciones oficiales con Belga, Alemania, Italia, Francia, España e Inglaterra.
4. Estableció un sistema centralista con apariencia de Federal.




Para el gobierno el periodo 1880-84, Porfirio Díaz apoyó la candidatura a la presidencia de su compadre Manuel González. Éste, que resultó triunfador en las elecciones, continuo la obra iniciada por aquel, consolidando su política ferroviaria hasta comunicar la cuidad de México con los Estados Unidos y establecer la primera institución de crédito oficial: El Banco Nacional Mexicano.




No obstante los logros alcanzados en su administración, a González se le acuso de corrupción de haber puesto en circulación las monedas de níquel y de reconocer la deuda Inglesa tan desventajosa para México. Esto acarreo un enorme desprestigio al final de su mandato, en que también se promulgo la Ley de Deslinde y Colonización de terrenos Baldíos.




La segunda administración de Porfirio Díaz (1884-88) se inicio en momentos difíciles, no solo desde el punto de vista económico, sino que también en el aspecto político. Para afrontar lo anterior, se suspendió el pago de la deuda interna y se reconoció la duda inglesa, al mismo tiempo que se establecía una política de conciliación con destacados miembros de diferentes grupos sociales,




al igual que con los altos jerarcas eclesiásticos.




También en este periodo se origino la Guerra de Yaqui (1885-1909) en la que los habitantes de la región lucharon por mantenerse independientes de gobierno de centro; murió en prisión el ladrón generoso Chucho El Roto (1885); el general Trinidad García de la Cadena, opositor político de Porfirio Díaz, fue asesinado (1886); se reformo la constitución para permitir la reelección inmediata (1887);




se empezó a celebrando el año nuevo (1887-88) y perdió la vida el Celebre bandolero Heraclito Bernal (1888).












El comercio y la industria







Comercio las potencias mundiales de la etapa del porfiriato habían llegado a una nueva etapa del capitalismo: el imperialismo. La llamada segunda revolución industrial generó un aumento importante en la siderurgia, los transportes y la electrificación, haciendo más agudas las necesidades de materias primas industriales, alimentos, carbón y petróleo, mercados para los nuevos y numerosos productos,




así como la salida para los fuertes capitales. Eso condujo a una nueva división internacional del trabajo. El desarrollo de las exportaciones mexicanas y el de un mercado interno mexicano estuvieron ligados estrechamente. Conforme crecían las exportaciones, aumentaba la demanda de los productos.















DECADENCIA DEL PORFIRIATO







En su sexto periodo de gobierno (1900-04), Porfirio Díaz manifestó su apoyo al Secretario de Hacienda José Ives Limantour para sucederlo en la presidencia, al mismo tiempo que alentaba las aspiraciones de Secretario de Guerra Bernardo Reyes con la misma finalidad. Sin embargo, la rivalidad que se genero entre ambos candidatos fue tan escandalosa y el desprestigio que se causaron tan grave, que sus ambiciones políticas cayeron por su propio peso.




Ante la falta de un digno sucesor del dictador, los diferentes grupos políticos se conciliaron con el fin de preparar una nueva reelección y propusieron la creación de la Vice-Presidencia y la ampliación del periodo de gobierno a seis años, de tal suerte que, en las elecciones de 1904 triunfo la formula Porfirio Díaz, Ramón Corral para dirigir al país en el sexenio 1904-10.




En este periodo se intensificaron los conflictos políticos a causa de la obstinada permanecía de Díaz en el poder personalista de su gobierno. También ocurrieron lo más graves conflictos sociales debido al alto costo que el régimen tenía que pagar el haber sacrificado al alto costo que el régimen tenia que pagar al haber sacrificado la justicia social en aras del progreso material.




También en 1906, grupos floresmagonistas se levantaron en armas en Coahuila, Veracruz y Chihuahua, pero fueron reprimidos con crueldad por el ejercito porfirista, al igual que quienes participaron el la huelga de río blanco. A principios de 1907. Lo mismo ocurrió con las incontables rebeliones de campesinos mexicanos que siempre protestaron por el despojo de sus tierras.




El hecho de que en febrero de 1908 Díaz haya declarado a un periodista estadounidense que ya no deseaba continuar en el poder y que vería con gusto la formación de partidos políticos de oposición, motivó a Francisco I. Madero a publicar su libro "La sucesión presidencial de 1910" en el que invitaba al pueblo a formar partidos independientes.











Renuncia de Porfirio Díaz









A los C.C. secretarios de la H. Cámara de Diputados




Presente.




El pueblo mexicano, ese pueblo que tan generosa, mente me ha colmado de honores, que me proclama su Caudillo de intervención, que me secundo patrióticamente todas las obras emprendidas para impulsar la industria de la republica, ese pueblo, señores diputados, se ha insurreccionado en bandas milenarias armadas, manifestando que mi presencia en el ejercito del suprema poder ejecutivo, es causa de su insurrección.




No conozco hecho alguno imputable a mi que me motivara ese fenómeno social; pero permitiendo, sin conceder, que pueda ser culpable inconsciente, esa posibilidad hace de mi persona la menos apropósito para raciocinar y decir sobre mi propia culpabilidad.




En tal concepto, respetando, como siempre he respetado la voluntad del pueblo, y de conformidad con el Art. 82 de la Constitución Federal vengo ante la suprema representación de la nación a dimitir sin reserva el encargo de presidente constitucional de la Republica, con que me honró el pueblo nacional; y lo hago con tanta mas razón cuando que para retenerlo seria necesario seguir derramando sangre mexicana, abatiendo el crédito de la nación,




derrochando sus riquezas, segando sus fuentes y exponiendo su política a conflictos internacionales.




Espero, señores diputado, que calmadas las pasiones que acompañaban a toda revolución, un estudio mas concienzudo y comprobado haga surgir en la conciencia nacional un juicio correcto que me permita morir, llevando en el fondo de mi alma una justa correspondencia de la estimulación que en toda mi vida he consagrado y consagrare a mis patriotas. Con todo respeto.




México, Mayo 25 de 1911.




Porfirio Díaz




(Rúbrica)
















El Porfiriato







Con la caída de Maximiliano, México recuperó a plenitud su soberanía. El Presidente Benito Juárez se dedicó a reorganizar la administración civil y militar, reduciendo el efectivo del Ejército.




Insatisfecho con su situación política, el General Porfirio Díaz lanzó el Plan de la Noria el 1/o. de octubre de 1871, levantándose en armas contra el gobierno Juarista, pero fracasó. Dicho Plan pugnaba por la “No Reelección”.




El 18 de julio de 1872, víctima de una angina de pecho, falleció el Licenciado Benito Juarez, figura fundamental en la historia de México, al fallecer, el Licenciado Sebastián Lerdo de Tejada asumió la presidencia por Ministerio de Ley. Su gobierno transcurrió sin mayores incidentes hasta que fue depuesto al pretender reelegirse.




El Plan de Tuxtepec, fue lanzado el 1/o. de enero de 1876, quienes nombraron a Porfirio Díaz como jefe del movimiento, que tenia como propósito evitar la reelección de Lerdo de Tejada.




El 20 de mayo de 1876 en Icamole, tropas leales infringieron una terrible derrota a los sublevados comandados por el General Porfirio Díaz, quien se vio obligado al retirarse al sur de la República. A pesar de su derrota en Icamole, el General Porfirio Díaz continuó combatiendo a los lerdistas. El 16 de noviembre de 1876 se produjo la Batalla de Tecoac, enfrentándose Díaz con el Gral.




Ignacio R. Alatorre; durante el reñido combate, ambos bandos




estuvieron cerca de la victoria, pero la oportuna llegada de refuerzos porfiristas, al mando del Gral. Manuel González, provocó la derrota de Alatorre.




Derrotadas en Tecoac sus mejores tropas, Sebastián Lerdo de Tejada no tuvo mas remedio que renunciar a la Presidencia, la cual fue asumida el 28 de noviembre de 1876 por el General Porfirio Díaz, quien había entrado triunfante a la Capital el 21 del mismo mes.




Al asumir la Presidencia el General Porfirio Díaz se dio a mejorar el Ejército; creo el Cuerpo Especial de Estado Mayor, que tenia como función formar la Carta General de la República, redujo las unidades y las que quedaron las profesionalizó. Creo varios planteles como la Escuela Naval militar, Escuela Militar de Aspirantes, Escuela Militar de Esgrima.




Fue durante este periodo en el Colegio Militar vivió sus años dorados al pasarse de las instalaciones del Arzobispado en Tacubaya, a Chapultepec; en que se formaron grandes militares que destacaron en campos de la ingeniería, industria, finanzas, arte, periodismo, literatura, etc… como los Generales Felipe Ángeles, Heriberto Frías, etc…




De igual manera se modernizó el armamento y la industria militar, para lo cual se compró maquinaria en Europa, se dio mantenimiento a las armas, se impulsó la invención de tecnología militar al crearse el sistema Mondragón para la artillería y los fusiles.




Asimismo, se modernizaron los buques de la marina, se hicieron maniobras con fuego real, tanto para el Ejército como para la Armada, a fin de mantenerlos operativos y con el mejor adiestramiento.




Tras treinta años en el poder, el General Porfirio Díaz, había logrado una aparente estabilidad económica y social en México. Pero esto a consecuencia de la opresión del pueblo, mismo que estaba muy descontento con el gobernante.




Cuando Porfirio Díaz vuelve a reelegirse en el año de 1910, se sabía de antemano que continuaría dando preferencia a los capitales extranjeros y a los grupos nacionales que estaban de acuerdo con sus políticas, esto fue un factor más para el descontento popular.




Desde la consumación de la Independencia en 1821 hasta el ascenso de don Porfirio al poder, México había vivido una situación económica a la que sólo podía calificarse como catastrófica: las incesantes guerras, las intervenciones extranjeras, la inestabilidad política y la incapacidad de pago del gobierno eran algunas de las características que definieron al país en el siglo XIX.




Sin embargo, con el señorío de don Porfirio la situación comenzó a cambiar por completo: el país, de manera forzada, entró en la senda del progreso y el orden gubernamental a tal grado que, gracias a José Yves Limantour, se logró -por primera vez en la historia del país- un superávit en el gobierno.




El milagro económico operado durante el porfiriato no puede comprenderse sin la inversión extranjera que comenzó a fluir al país gracias a la estabilidad política y las garantías que el hombre fuerte otorgaba a los capitales extranjeros. De esta manera, estadounidenses, ingleses, alemanes y franceses -por sólo mencionar a los cuatro principales grupos- invirtieron importantísimas cantidades en ferrocarriles, minería, explotación petrolera, manufacturas y explotaciones agrícolas.








El progreso de México era indudable y don Porfirio jugaba con gran cuidado con el peso de las inversiones extranjeras: impidió, hasta donde le fue posible, la supremacía estadounidense y trató de guardar un equilibrio gracias a la presencia de capitales de otras naciones.




El nuevo país -marcado por la modernidad- cambió su apariencia de manera definitiva: las grandes obras públicas, la unión de su territorio gracias al ferrocarril, el orden en la deuda pública y las finanzas, el afrancesamiento de las costumbres y la imparable llegada de novedades, convencieron a muchos mexicanos y extranjeros de que el pasado de sangre y muerte había sido




abandonado de una vez y para siempre. La obra material, santo y seña del porfiriato, se convirtió en una suerte de religión a la que se sumaron los fieles del régimen.




Sin embargo, la modernización a marchas forzadas emprendida por don Porfirio, también tenía un lado oscuro: los inversionistas extranjeros fueron capaces de crear dos países en un solo territorio, los habitantes del primero -los funcionarios de las empresas, los técnicos extranjeros que llegaron con ellos y los sectores bendecidos por el hombre fuerte- vivían en una situación de privilegio,




mientras que los integrantes del segundo -los trabajadores mexicanos- sobrevivían en condiciones miserables. México tenía dos rostros: uno moderno y




próspero, y otro antiguo y miserable. Las joyas de la modernización no beneficiaron a la mayoría de los quince millones de mexicanos que vivían en 1910 y su hambre se transformó en alimento para el estallido revolucionario que seguiría a la gran fiesta de don Porfirio: la celebración del centenario de la Independencia.




















La primera etapa de este régimen fue el período de ascenso y consolidación en el poder








Duró hasta finales de la década de 1880; en ésta Díaz conformó su propio equipo de colaboradores y cambió el proyecto nacional de desarrollo dirigiéndolo hacia el orden y el progreso, luego de que los objetivos de los gobiernos anteriores, el de Benito Juárez y el de Lerdo de Tejada, habían sido la libertad y la ley.




e apoyó en militares de su confianza para la pacificación del país y llevó a cabo prácticas conciliatorias, incluyendo en su gobierno a políticos de diversos equipos además de demostrarle tolerancia a la Iglesia; aunque, luego reprimió a sus enemigos e impuso a gente inexperta en los mandos.




En esta primera etapa iba logrando estabilidad lo cual lo llevaba a las reelecciones y al reconocimiento del gobierno de Estados Unidos y de los principales países europeos de aquel entonces, Francia e Inglaterra.
















La segunda etapa del Porfiriato se distinguió por un notable crecimiento económico
















Llegó hasta los inicios del siglo XX; durante ésta se modernizó la minería y los comercios, la agricultura comenzó la exportación, se instalaron instituciones bancarias, fluyeron las inversiones de otros países y se iniciaron muchas obras de infraestructura; pero lo más importante fue el gran tendido de vías ferroviarias y




también de líneas telefónicas y telegráficas, que además de modificar la geografía,




integraron al país y fortalecieron el gobierno.




Entonces, México se relacionó con más naciones del mundo ganándose un buen lugar.




















La tercera etapa fue el período del auge económico del gobierno












Se basó en la despolitización de los habitantes del país; en ésta Díaz no tenía opositores, no había contiendas electorales ni críticas en los periódicos. La política se volvió excluyente, sólo participaban Díaz y los miembros de su gabinete, quienes también habían sido reelectos por lo que no ingresaban nuevas generaciones.




Esta actitud provocó un descontento en la sociedad y como también el crecimiento económico no podía ser para siempre, entonces, el Porfiriato entró en crisis.




















La crisis del Porfiriato llevó a la Revolución Mexicana












Durante los últimos años del régimen porfiriano hubo crisis en todos los ámbitos de la vida nacional; en el político, en el económico, en el social y en el cultural. Fueron eventos simultáneos y el gobierno inflexible de Díaz no tuvo la capacidad para enfrentarlos, provocándose un levantamiento armado como se describe en el artículo La crisis del




Porfiriato, el origen de la Revolución Mexicana.




"Díaz había sido un político útil para integrar al país a finales del siglo XIX, para disciplinarlo y darle orden y estabilidad, pero el suyo no era un régimen adecuado para enfrentar los problemas que traería la modernización del siglo XX." según el Doctor en Historia Javier Garciadiego en su libro Introducción Histórica a la Revolución Mexicana.




Por Porfiriato se entiende a la etapa de la historia transcurrida entre 1876 y 1911, caracterizada por el gobierno de Porfirio Díaz, que sólo se interrumpió entre 1880 y 1884 con el período presidencial de Manuel González. A partir del 1 de diciembre de 1884 Díaz gobernó ininterrumpidamente. La filosofía en que se basó el Porfiriato fue el positivismo,




que predicaba el orden y la paz, pilares del gobierno porfirista, a pesar de contar con detractores, principalmente en la izquierda política. Gracias al uso del capitalismo, los ministros de Hacienda del gobierno porfirista, Manuel Dublán y José Yves Limantour pudieron lograr una avance en la economía del país.




Se distinguen varios periodos presidenciales de Porfirio Díaz, el primero que transcurre de 1877 a 1880, siendo su primera candidatura, triunfa en las elecciones, ya en el poder realiza diversas reformas, entre las que destacan las siguientes:




* Reformó la Constitución para prohibir la reelección inmediata.




* Utilizo contra gavilleros y ladrones la ya famosa " ley fuga" y a sus enemigos políticos les aplicó el sistema de "mátalos en caliente".




* Logró el reconocimiento de su gobierno por parte de los Estados Unidos y reanudo relaciones oficiales con Belga, Alemania, Italia, Francia, España e Inglaterra.




* Estableció un sistema centralista con apariencia de Federal.




El segundo periodo presidencial de Días se da en los años 1884 a 1888, durante este periodo se distinguen tres aspectos:




* Se consolida su política ferroviaria hasta comunicar la cuidad de México con los Estados Unidos




* Se establecer la primera institución de crédito oficial: El Banco Nacional Mexicano


* Se suspende el pago de la deuda interna




* Se reconoció la duda inglesa




* Se establecía una política de conciliación con destacados miembros de diferentes grupos sociales, al igual que con los altos jerarcas eclesiásticos.




Su tercer periodo presidencial abarca los años 1888 a 1892..



fuentes: WIKIPEDIA, WIKILIBROS, MONOGRAFIAS.COM, BUENASTAREAS.COM, SUITE101.NET.

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